¿Qué siente mis padres si yo repruebo en la escuela?

Por: Monserrath Hernández Meza.

El acudir a la escuela, así como el recibir cariño, atención, alimento, vestido es uno de nuestros derecho que tenemos los ser humanos, más a nuestra edad, por ser menores de edad. Sin embargo al recibir estos derechos, también debemos de saber que tenemos una responsabilidad, primero con nosotros mismos y en segundo con nuestros padres.
La responsabilidad que tenemos es ser alumnos comprometidos con el estudio, dedicación a lo que queremos lograr, no hay imposibles, depende de nosotros, lo que decidamos ser tienen que ser lo mejor, es decir si soy maestro debo de ser el mejor maestro o si soy barrendero debo de ser el mejor. Pero no siempre es así, hay factores que inciden en nuestro futuro como la parte económica, la salud mental y emocional que tengamos.
Yo me he puesto a pensar sobre el sentimiento que le genero a mis padres cuando repruebo en la escuela, creo que he sentido un poco de la parte buena cuando alguien se esmera y se logra un objetivo. Por ello narraré un pequeño pasaje de mi vida.
En la secundaria me pude dar cuenta que cuando nos proponemos algo lo podemos cumplir, si quería sacar buenas calificaciones debía de estudiar más y poner más empeño y lograr así la meta. Pero también veía a compañeros que reprobaban y no se demostraban la mínima preocupación por reprobar. En segundo año tuve la gran oportunidad de ser la tutora de un compañero (apoyarlo para que sus calificaciones fueran más altas), me llenaba de satisfacción el poder ayudarlo, lo comenté con mis papás lo exigente que era con él, lo duro que lo trataba para que estudiara e hiciera la tarea. Se llegaron las evaluaciones y sentí una gran felicidad cuando le daban su calificación de aprobado, y me imaginaba que era el mismo sentimiento que sienten los papás cuando ven resultados favorables en sus hijos.
Al entrar a la Preparatoria, la exigencia es mayor, sin embargo la adolescencia juega un papel importante en la rebeldía en la falta de responsabilidad y prioridades por la escuela.
El primer semestre fue complicado era acoplarse a un nivel de educación diferente a lo ya vivido, con más trabajo, sin embargo si uno se lo propone se logra, pero ahí estaba ese sentimiento estresante de saber si habías reprobaras alguna materia.
Varios compañeros se confiaron, no hacían tareas, no estudiaban y las consecuencias fueron desastrosas para su formación, los dieron de baja de la escuela y no se les veía preocupación, les valía no les importaba. Me daba de coraje el verlos reír, sin preocupación por reprobar. Pensaba ¿cuánto pagarían por materias reprobadas?, ¿sus papás tendrán el dinero para pagar?, es ahí donde aprendí a valorar el gran esfuerzo que hace cada uno de nuestros papas, para pagar la colegiatura, el esfuerzo que hace día a día para poder darnos lo que necesitamos.
¿Te has preguntado todo el trabajo, esfuerzo que hacen a diario para que tu vayas a la escuela?, ¿lo que sienten cuando dices que has reprobado?, solo piensa que ese gran esfuerzo que hicieron se fue a la basura. ¿Dónde queda tu papel como un buen hijo, estudioso y responsable?
Aprende a valorar y agradecer cada esfuerzo que hacen tus papás. La manera de agradecerles es siendo un buen hijo, buen estudiante.
Solo algo más, mira a tus padres y piensa, se merecen sentir la angustia, la decepción que les ocasionad al reprobar

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