SUMERGIDOS EN LAS REDES SOCIALES

Por: Ximena Cervantes

Hoy en día, las redes sociales son el principal medio de comunicación entre jóvenes, su simplicidad para enviar mensajes, compartir fotos y videos, e incluso realizar videollamadas; las ha vuelto “primordiales” en nuestra vida.
Es cierto que, gracias a ellas también podemos acceder a muchas fuentes de información y mantener la globalización, que en estos momentos son una herramienta útil hasta en niveles profesionales y empresariales, pero…¿Qué tan bueno es el uso que le damos como adolescentes? ¿Realmente es correcto compartir cada momento de nuestra vida en una red?
La adolescencia, una etapa en la que, si nos ponemos pensar a fondo somos realmente moldeables, nos gusta seguir patrones; publicar una foto y que obtenga miles de likes, subir una foto de nuestro almuerzo solo porque es fitness, publicar nuestra rutina, dar a conocer nuestra ubicación…¿Y todo esto por qué?, bueno, la respuesta en la mayoría de los casos es la misma: “todos lo hacen”. Ante conflictos y características que a esta edad se presentan, es una opción fácil crear nuestro propio mundo, donde podemos desarrollarnos y expresarnos de la forma que queremos.
Actualmente, las redes sociales más utilizadas son Facebook, Instagram, Twitter, WhatsApp, Messenger, etc. Todas las anteriores permiten exponer nuestra información personal, compartir fotografías, ganar seguidores; y esto, lamentablemente es lo que hace que para nosotros los jóvenes, parezcan atractivas. Podemos mostrar la carátula bonita de nuestro estilo de vida, crear nuestra propia identidad a partir del otro lado de la pantalla y mostrar a la gente solo lo que queremos que sepan de nosotros, aumentar nuestra “popularidad”, el círculo de amigos, intercambiar ideas, gustos, intereses.
Sin embargo, también existen personas a las cuales les gusta hacer invasión de nuestra seguridad, personas que no conocemos y se disfrazan de un usuario más como pueden ser hackers o pedofilos; a los cuales nosotros “ayudamos” de cierta manera al proporcionar tantos datos en las redes, al hacer público cada instante de nuestra rutina.
Claro esta que, si hacemos reflexión del uso responsable de las redes sociales y tomamos conciencia de los riesgos a los que nos exponemos publicando nuestra vida diaria podríamos evitar muchas de estas situaciones.
Un 6% de la población mundial es adicta al internet, todas estas adicciones están relacionadas con la actividad en línea, desde subir diariamente fotos hasta actualizar nuestro estado cada 10 minutos.
Lo más alarmante de todo esto es que perdemos parte de nuestra juventud, dejamos de lado nuestros estudios, alguna práctica deportiva, salir con amigos y sobretodo, pasar tiempo en familia. Si, apuesto que hasta las reuniones en familia se han vuelto un escenario principal para el uso de redes sociales, navidad o Año Nuevo, fechas en las que actualmente todos estamos sentados en el comedor o la sala, entretenidos observando las publicaciones de los demás en estas fechas.
Hay que empezar a tomar consciencia de los efectos positivos y negativos que pueden traer consigo el uso de una red social, tener un criterio responsable que nos permita discernir entre las cosas que esta bien hacerlas públicas y las que no. Mantener un equilibrio entre lo físico y lo afectivo.
En conclusión, solo puedo decir que las redes sociales son un arma de doble filo, se han vuelto en nuestro “pan de cada día”. No hay que perder de la vista el hecho de que pueden presentar un riesgo s no las sabemos ocupar de manera inteligente. Exponer nuestra vida diaria puede ser que nos haga conseguir seguidores, pero quién sabe, igual y el día de mañana más que un seguidor, nos consigue un acosador.
“Detrás de cada tweet, cada blog, cada mensaje, hay un humano. Recuérdalo” -Chris Brogan.

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