Amor

“Los que aman esperando ser amados pierden su tiempo, el amor no es un intercambio, es más bien un acto de fe” Paulo Cohelo
Mi nombre es Mariana Hernández Méndez, tengo 15 años, actualmente curso el segundo semestre de preparatoria y en esta ocasión les voy a hablar del amor, pero ¿Porqué hablar de un tema tan extenso? Desde pequeños nuestros padres nos enseñan a hacerlo, a querer, así sin rodeos, a secas, regalando amor a cada persona que se nos presenta y de una manera tan distinta a la que estamos acostumbrados hoy en día, sin esperar nada a cambio, regalando besos y aceptando cariños, sin saber que el amor es mucho más que sólo afecto.
El amor como concepto universal se refiere a la afinidad entre seres, definido de diversas formas según las diferentes ideologías y puntos de vista, figurado una virtud, un sentimiento, incluso un arma aún más letal que esas que realmente hacen daño. A mi parecer cada individuo tiene su propio pensar sobre el mismo, para muchos es eso que te hace sentir vivo, lleno de alegría y colmado de fuerzas, para otros sólo es es sufrimiento y para algunos más representa algo subjetivo, una ilusión, un sueño que muy pocos lograron alcanzar.
Vivimos en un mundo paralelo, donde para el amor ya no hay cupo, nos esmeramos tanto en encontrar un amor puro, perfecto, sin prejuicios y sincero, pero ¿realmente le merecemos? Extrañamos las cartas a mano, las serenatas de media noche, el amor a la antigua, los hombres fieles y las mujeres desinteresadas pero ni si quiera nos ponemos a pensar un poco en cómo podemos remediarle.
Muchos dicen que aún quedan de esas personas, esas que realmente te aman, conociendo cada imperfección de tu rostro, amando cada instante junto a ti, creyendo y apoyando siempre que se puede y dando lo mejor de sí, al menos yo lo creo, he sido testigo de ello.
Enamórense de verdad, no amen un rostro, una cara, una figura, al final todo se acaba y lo que verdaderamente termina unida, intacta es la esencia, eso que fue y de la que quedarán recuerdos toda la vida.
No busquen el amor, no, el amor siempre está y pertenece sólo a aquellos que se arriesgan a probarlo, a esos valientes que lo buscan y lo consiguen a pesar de la tempestad, que no tienen miedo a salir lastimados y que siempre van un paso adelante.
No se aferren, las personas también son lecciones y estamos para aprender, dolerá, como todo, eso es verdad, pero todo pasa, el tiempo perdona y cierra cicatrices, después de todo termina siendo como alguna vez comenzó…
“Te deseo que encuentres a alguien que hable tu mismo lenguaje, así no desgastarás tu vida intentando traducir tu espíritu”

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