¿Padre o madre de un adolescente?

Por Daira Danahe Malibrán López

No existen padres perfectos, es algo que todo el mundo sabe. Nadie les enseña como ser el mejor padre o la mejor madre, es algo que se aprende con el paso del tiempo, y algo en lo que en ningún lugar se enseña. Cuando somos niños vemos a nuestros padres como nuestros héroes, nuestro mayor ejemplo a seguir, creemos que todo lo que ellos hacen, dicen o piensan esta bien y que es lo correcto, pero conforme vamos creciendo y madurando esta idea desaparece de nuestra mente y tómanos como ejemplo a otras personas como nuestros amigos o los muchos estereotipos presentes en los medios de comunicación, de esta manera nuestros padres, muchas veces, se convierten en nuestros peores enemigos.

Como adolescentes tenemos un ejemplo claro del tipo de padres que nos gustaría tener, queremos unos padres que primero que nada nos comprendan, cosas que ellos les resulta muy difícil, para ellos no es nada sencillo empatizar con nosotros y entender nuestras emociones ¿y cómo no? Si muchas veces ni siquiera nosotros mismos lo podemos hacer, les cuesta trabajo recordar cómo se sentían ellos cuando tenían la misma edad, y aquí hay un punto muy importante deben aprender a escuchar.

Ser adolescente es difícil y ser padre o madre de un adolescente es IGUAL O EL DOBLE de difícil, la conveniencia en familia se convierte en una constante lucha de poderes, frecuentemente entre compañeros escuchamos la frase: “mi mamá /papá no me entiende” a lo que otro responde “mi mamá tampoco”, pero realmente, ¿es cierto? , honestamente pienso que nuestros padres se esfuerzan por entendernos día con día, para ellos no es sencillo lidiar con nuestros constates cambios de humor y lo indecisos que podemos llegar a ser así como saber lo que realmente esperamos y queremos hacer de nuestras vidas, y aquí viene otro punto muy importante, ellos no nos pueden entender si no hay una buena comunicación.

La comunicación debe ser primordial en la relación entre padres e hijos, ambos deben aprender a saber expresar lo que sienten de manera honesta, llegar a acuerdos, solucionar problemas sin herir los sentimientos del otro, sin caer en discusiones y/o ofensas, como jóvenes nos cuesta trabajo expresar lo que sentimos y lo que pensamos con los adultos por miedo a ser juzgados y es que la juventud de hoy, no piensa igual que la de antes..

Con esto, quiero decir que los tiempos cambian y con ellos la forma en la que los jóvenes se relacionan también. pero esto no afecta los valores inculcados en el hogar, pero si cambian las formas de relacionarse con amigos, de igual manera, es una nueva forma de conocer el mundo que nos rodea y divertirse y no debemos juzgar el querer o intentar probar cosas nuevas pero si tener cuidado y advertir de las consecuencias y de los posibles efectos que esto puede traer consigo, así, nosotros los jóvenes aprendemos a ser responsables y conscientes de nuestros propios actos.

A lo que finalmente quiero llegar con esto es que podemos crear una buena, fuerte y bonita relación con nuestros padres, el respeto y la comprensión viene de ambas sus partes (es algo que mis padres me han enseñando a lo largo del tiempo), y que las diferencias se pueden solucionar. No debemos juzgar a nuestros padres por lo errores que comenten, ellos también son seres humanos y nadie les ha enseñando a ser padres pero al mismo tiempo a nosotros nadie no está enseñando a ser hijos perfectos, y sí, nos equivocamos, hacemos cosas que no están bien, nos respetamos reglas y nos molesta tener una figura de autoridad, pero está bien, es normal y se comprende, pero a pesar de ellos nuestros padres siempre han estado para nosotros en cada momento de nuestras vidas, han limpiado nuestras lágrimas y han luchado con nosotros en las batallas más difíciles y debemos recordar que en algún momento de nuestras vidas, nosotros también seremos padres y tendremos los mismos miedos y temores que ellos aveces tienen. Seamos los hijos que a nosotros nos gustaría tener en un futuro, tratemos de comprender a nuestros padres, pero sobre todos disfrutemos el tiempo que estamos con ellos porque tampoco son eternos y amémoslos por lo que son, así como ellos nos aman a nosotros.

Sé generoso con tu padre; cuando fuiste joven, ¿quién te amó como él?
Margaret Courtney.

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